POESÍA: Empleando la técnica de Poema de Preguntas en la que los versos pares son respuestas y los impares preguntas sin necesidad de rima alguna.
¿Por qué es tan charlatán?
Porque le encanta hablar de lo que ha aprendido hoy.
¿Y por qué es tan alto?
Porque come muy bien y siempre toma leche y verdura.
¿Tiene 8 años?
No, tiene 5 añazos.
¿Y lee mucho?
Si, le encanta leer.
¿Tiene una hermana?
No, tiene un hermano que se llama Matías y tiene 3 años.
¿Y Matías se porta bien?
Bueno bueno, se porta bien cuando le apetece y tiene postrecito.
¿Pero... lo más importante, les gusta el chocolate?
Pues claro porque no les gusta, les encanta.
¿Y cómo se llama este niño?
Victor
TEXTO DRAMÁTICO: Utilizando la técnica de adaptar un drama. Escogí el drama llamado El Cruce de Andrés Díaz.
Narrador: En lo alto de la montaña había un pequeño pueblo que tenía una escuela muy peculiar ya que estaba a ambos lados de una gran grieta. Todos los días, para cruzar de un lado del colegio al otro, debían ir por un puente de madera ya que de un salto igual no llegaban.
Matías: Jó, hoy hay mucha gente para cruzar el puente que aburrimiento...
Antía: Si... cada día hay más gente en esta escuela, deberían hacer otro puente.
Tomás:Yo estoy harto de esperar, voy a construirme un puente con un tablón de madera para no tener que esperar.
Matías: ¿Estás loco o qué?
Antía: No puedes cruzar fiándote sólo de un tablón de madera, puede romperse y si eso pasa te caerás por la grieta.
Matías: Antía tiene razón, aquí hace mucho viento y aunque la madera no se rompa tu podrías resbalar.
Tomás: Bah, tonterías, yo he cruzado mil veces los ríos por encima de maderas, no me pasará nada caguetas.
Matías: No Tomás, por favor, espera con nosotros la cola que ya apenas queda gente.
Tomás: Que va, yo voy a buscar un tablón.
Narrador: Tomás ignorando las recomendaciones de sus amigos, busca por el colegio un tablón de madera y justo cuando se iba a rendir ve uno lo bastante largo para pasar la grieta en el gimnasio.
Antía: Tomás ese tablón es muy fino, se va a romper.
Matías: Enserio Tomás, no vayas.
Tomás: Vosotros veréis lo que hacéis con vuestro tiempo, yo voy a cruzar.
Narrador: Y colocando la tabla de lado a lado de la grieta, Tomás comenzó a caminar por ella.
Cuando estaba llegando a la mitad de la tabla el viento comenzó a soplar más fuerte y Tomás tropezó quedando tumbado sobre la tabla.
Tomás: ¡Socorro! ¡Ayudarme chicos, que me voy a caer a la grieta!
Matías: ¡Mira que te lo advertimos Tomás!
Antía: Mati, ahora no es tiempo de regañarle, hay que buscar algo para sacarle de ahí.
Matías: Es cierto, yo voy a mirar si encuentro en el gimnasio abrigos o sudaderas para atarlas.
Antía: Vale, yo haré lo mismo.
Narrador: Al poco rato Matías y Antía aparecieron donde estaba el tablón con Tomás agarrado y ambos levaban muchos abrigos y chaquetas.
Matías: Venga Antía, ata todas las mangas y lánzale la punta a Tomás.
Tomás: ¡Chicos daos prisa que hace mucho viento y me voy a caer!
Antía: ¡Ya está! Tomás, coge la cuerda y agárrate fuerte.
Tomás: ¡Vale!
Matías: Venga Antía, ahora que ya está agarrado tenemos que tirar de el.
Antía: Perfecto, así pronto podrá estar a salvo.
Narrador: Los amigos de Tomás tiraron de las chaquetas para sacarle de la grieta y tras varios tirones lo consiguieron, Tomás estaba por fin a salvo.
Tomás: Gracias chicos, no se que hubiera hecho sin vosotros. Prometo no hacer esto nunca más.
Antía y Matías: Más vale Tomás, porque menudo susto nos has dado...
Narrador: Tras la loca aventura por la que pasaron los tres amigos en el colegio, decidieron ir a clase por el puente y nunca jamás intentaron cruzar por otro sitio.
TEXTO EN PROSA: Utilizando la técnica de Ensalada de Cuentos en la que se mezclan Caperucita, Pinocho y Los tres cerditos.
VARIOS CUENTOS EN UNO:
Érase una vez tres cerditos que estaban intentando hacer una casa.
Buscando los materiales los tres cerditos se encontraron con Pinocho, que era un amigo que vivía por allí cerca.
Pinocho les ayudo a buscar los materiales para construir la casa, y al hacerla, vieron a lo lejos a Caperucita Roja.
Caperucita al verlos fue corriendo hacia ellos pero pisó mal y tropezó.
Pinocho, que era muy educado, la ayudó a levantarse y cuando Caperucita se puso en pie le dijo a Pinocho que tuvieran cuidado porque los perseguía el lobo para comerlos.
El lobo estaba muy lejos pero no sabían si les daría tiempo a hacer sus casas antes de que se los comieran a todos, por eso cada uno decidió hacer su casa de diferente manera.
Las casas eran una de paja, otra de madera y otra de ladrillo.
Cuando las terminaron, se metieron cada uno dentro de la suya rápidamente para que el lobo no pudiera comérselos.
Caperucita como no tenía casa se metió con el cerdito pequeño y Pinocho en la casa de paja.
Entonces llegó un Hada mágica y el cerdito menor dijo:
-¿Me pones otra casa nueva y resistente Hada mágica?
A lo que el Hada contestó:
-Claro Cerdito, ahora mismo la hago aparecer.
El Hada cumplió y una casa de metal apareció justo delante de la de paja.
El cerdito menor, Pinocho y Caperucita Roja que estaban en la casa de paja decidieron no moverse de allí de momento y el cerdito mayor dijo:
- Seguro que os come el lobo porque solo mi casa es de duro ladrillo y es imposible que la pueda romper.
Caperucita Roja, que estaba en la casa de paja, empezó a tener miedo del lobo y buscó algo para defenderse cuando de pronto encontró una chistera que dentro tenía una varita mágica y pensó que hacer con ella. Tras mucho meditar dijo bien alto:
-Voy a hacer que el lobo se arrepienta de querer comernos y se haga bueno.
Pinocho ya sin miedo del lobo después de que Caperucita hiciera el conjuro, se fue a buscarlo para hacerse su amigo.
Resultó que el lobo les había engañado porque el conjuro no había hecho efecto y el lobo le mordió la mano a Pinocho, que salió corriendo tratando de huir de allí y refugiarse en alguna casa.
El lobo que no consiguió alcanzar a Pinocho y le dijo que soplaría hasta derribar la casa de paja, la de madera y cualquier otra casa en la que se refugiaran.
El lobo como había dicho, intentó destruir las casas pero cuando se topó con la de ladrillo no pudo derribarla y llamó al lobo del cuento de Caperucita para intentar entre los dos destruir la casa de ladrillo.
Como eran dos lobos muy fuertes, entre los dos tiraron la casa de ladrillo haciendo que todos huyeron rápidamente a la casa de metal que el Hada había creado para que los lobos no pudiesen tirarla.
Todos consiguen llegar con gran esfuerzo a la casa de metal indestructible donde se refugiaron.
Los lobos al ver que no podían tirarla se cansaron y se fueron.
Los cerditos y sus amigos viendo que los lobos se marchaban, fueron al lago a pasar la tarde cuando de pronto apareció una ballena enorme que se los zampó a todos.
Dentro de la ballena había una piraña que mordió a la ballena y la partió en dos, todos salieron corriendo de la ballena pues la piraña les quería morder también a ellos.
Al llegar a la orilla todos se sintieron aliviados hasta que vieron aparecer a su lado a los lobos que venían muertos de sed.
Cuando los lobos se aproximaron al lago para beber, entre todos los empujaron al agua donde la piraña se los comió.
Después de esto todos tenían hambre y se fueron a casa a celebrar que todo había salido bien con una gran merienda.
Y nuestros amigos vivieron felices y comieron perdices.